Este fin de semana, próximo pasado, visité varios lugares en Portuguesa con fines de formación. Llegué a Guanare, el miércoles 11/11/15, y presenté el estudio bíblico “Marcas de una iglesia compasiva”, en la IB “El amor de Dios”. Hicimos una relectura la llamada parábola del buen samaritano y la enmarcamos en el primer pilar del énfasis, oración compasiva, de la visión de la CNBV para el quinquenio, “Jesús, transformación y vida”. Buen tiempo.

Al día siguiente, después de tomar desayuno, partí a San Nicolás, acompañado de Segfredo Burgos, secretario ejecutivo de ACIBEPORT; Roger Rivas, presidente de ACIBEPORT; y Alexis Jiménez, director del Instituto Bíblico de Araure “Polo Zúñiga”. Primera vez que voy a San Nicolás. Fue una experiencia significativa, por varias razones. En este pintoresco pueblo llanero nació la obra bautista venezolana (lo sabía por estudio de la historia…, lo oí, ahora “mis ojos vieron…”). De acuerdo con el testimonio de algunos lugareños, es la tierra más fértil de Portuguesa, y entre las principales de Venezuela, según estudios de importantes universidades nacionales.

Me impresionó el aspecto de un puñado de tierra. Parecía arena mezclada con perlas. Las casas tienen grandes patios, tipo parcelamientos. Los habitantes de San Nicolás son personas gentiles. La principal fuente de sustento es la siembra de rubros varios, destacan la yuca, el plátano y las gramíneas. También se da muy bien la pesca. Como en todo el país, las dinámicas sociales y económicas se han hecho sentir allá también (algunas dificultades para acceder a insumos, semillas, inseguridad…), pero no en los niveles que en las principales ciudades, gracias a Dios. Quedé encantado. En broma y en serio, pregunté a los hermanos qué tan difícil era conseguir un terrenito por esos lares…

El templo de la Iglesia Bautista Emanuel es el único ubicado frente a una Plaza Bolívar de pueblo o ciudad alguna en Venezuela. Mejor dicho, la plaza parece, literalmente, el patio del templo. El municipio lleva el nombre de un pionero de la obra evangélica y bautista en Venezuela, Don Antolín Tovar. No son cosas típicas en nuestros pueblos latinoamericanos, sabemos, algo que, por cierto, los hermanos del pueblo celebran.

En esa plaza, las iguanas, muy grandes, bajan y se pasean como “lagartos por su casa”. Las aves parecieran más confiadas. Resaltan las zonas verdes todavía alrededor. Esta es otra vista del templo.

Ese jueves por la mañana, iniciamos un programa de formación que nuestro seminario preparó para pastores de la zona rural de Portuguesa (PROFORMI, traduce Programa de Formación Ministerial). Era una deuda impostergable. Más de 30 pastores, pastores asociados y líderes locales hicieron acto de presencia (hombres y mujeres). Hubo gran entusiasmo y manifestaciones de gratitud por la propuesta.

La mayoría son personas ajenas a los teléfonos inteligentes, las computadoras y el Internet. Pero sirven al Señor y sus comunidades con especial dedicación. Yo mismo quise ir a abrir los dos primeros módulos con ellos. Gracias a los hermanos Tomás y Carmen de Rivero por hospedarme el jueves por la noche. El hermano Tomás, hijo de uno de los pioneros, me compartió cosas que no sabía y me obsequió copia de un himno de aquellos tiempos. En esta foto, los participantes de PROFORMI toman el almuerzo.

El viernes, repetimos la jornada de PROFORMI. Se sumaron otras personas. Hubo quienes, por no haber recibido bien la información, no pudieron hacer arreglos para asistir, pero enviaron mensajes manifestando interés de participar en jornadas futuras. Ese día, un hermano y servidor entre los varones de su iglesia, me llegó con un plato especial: cachama rellena con vegetales y aliños, asada y envuelta en hojas de plátano. ¡Una delicia!

Por la tarde, salimos a Puerto de Las Ánimas (algunos hermanos prefieren llamarle “Puerto de Los Santos”). Ahí, visitamos las ruinas del primer templo de la Iglesia Antioquía. En ese templo, dicen, muchas veces, ministró la predicación Don Germán Núñez Bríñez, entre otros pioneros de la obra en los campos de Portuguesa.

Nos acercamos y vimos el caudaloso río Portuguesa. Me impresionó un samán, robusto árbol y testigo mudo de tantas andanzas llaneras, con las horquetas a ras de suelo. La arena del río la alcanzó. Vi una cruz, a la entrada del río, colocada erigida por las misiones católicas en 1975. Ese sitio fue un puerto muy dinámico, dedicado a la navegación, comercio e intercambios de rubros varios.


En la foto anterior, aclaro, no se trata de un “ánima” usando la cámara, sino de un pastor amigo… El viernes por la noche, regresamos a Guanare para unas conferencias que se llevaban en la Primera Iglesia Bautista de Guanare, a propósito de su aniversario. Expusieron Domingo Chacín: “El presupuesto de la iglesia local en tiempos de inflación”; Carlos Díaz: “Perfil del liderazgo cristiano en este siglo”.

El sábado, por la mañana, me trasladé a Araure, donde funciona un instituto bíblico nuestro, fundado hace apenas algunos días. Quise visitar a sus autoridades y estudiantes, y saludarles de parte del STBV. Les hice ver que ellos son STBV, que son seminaristas en unos de sus programas, aunque a la distancia. ¡Me estaban esperando 70 estudiantes, entre pastores, siervos y siervas del Señor, jóvenes, adultos, ancianos, con cuadernos en sus manos para tomar sus notas! Me pidieron llevar una clase. Primero, les hablé de las bases (filosóficas y teológicas) del seminario y sus programas. Luego esbocé algunos fundamentos bíblicos y teológicos de la doctrina de la mayordomía cristiana. Excelente tiempo. Mucha interacción. Nos tomamos la foto de rigor y quedé con la promesa de regresar. Dios me ayude a cumplir este compromiso y deseo.

 

Después de degustar un suculento “picadillo” (asopado con carne asada, verduras y bastante aliño), arepa, nata y cachapas con queso, llegamos a la Primera Iglesia Bautista de Guanare. Ahí presenté la conferencia: “Canto, culto y comunidad de la palabra”, en el marco del aniversario de la Iglesia Bautista Kairós. Compartí palestra con Héctor Núñez y José Antonio García. Buen espacio para reflexionar en torno a la relación existente entre Biblia, iglesia, teología y práctica de la adoración. De ahí, me fui a otro estado aledaño, Barinas, para visitar a unos amados hermanos y amigos, Raiza y Eligio Graterol. Entre rica comida, conversas, reflexiones, oraciones, arpa y cuatro, el tiempo fue corto, pero confortante.

El domingo, temprano, retorné a Guanare. Llovió fuerte, un verdadero “diluvio llanero”. Me eche una perdida colosal y comprometí media hora de camino. ¡Casi llego a Mérida! Retomé la “senda antigua” y, felizmente, llegué a tiempo para exponer la Biblia. Tuve el privilegio de predicar en la Iglesia Bautista “Luz y Vida”, Guanare. Compartimos un tema de mayordomía cristiana. Agradezco la hospitalidad del pastor Elisaúl Rivero, su esposa Rita, y sus hijitos. Buen almuerzo, para cerrar el periplo con buen sabor, pescado frito, tostones y ensaladas.

Como imaginarán, el viaje pega (manejé, ida y vuelta). ¡Ya uno no tiene los mismos años de los días de seminarista! Pero alabo a Dios por la oportunidad de servir en una de mis pasiones, la educación teológica y la predicación. Muy agradecido por el apoyo de mi familia, de mi iglesia local, la Primera Iglesia Bautista de San Antonio de Los Altos, y por el respaldo de la CNBV al STBV y al ministerio de un servidor. Una nota más extensa de lo normal, me disculpo por eso, pero no se tienen estas travesías todos los fines de semana. Dejo algunas fotos para ilustrar lo relatado.

Entre otras, algunas reflexiones. Primero, volver a los inicios y/ o revisar los trayectos recorridos, hacer “tradición”, es siempre enriquecedor. Hacer tradición es traer a la memoria lo que ha sido importante para una comunidad. La tradición, que todos, inevitablemente, hacemos (y necesaria e intencionalmente tenemos que hacer siempre), es a un colectivo lo que la memoria a un individuo. ¿De dónde venimos? ¿Qué nos vincula con el pasado? ¿Qué nos confiere pertinencia en el presente? ¿Hacia dónde y cómo vamos? Segundo, dicho por algunos de los hermanos de San Nicolás, “somos el legado de la obra bautista, pero nos hemos sentido relegados”. Hay lugares y personas con las que tendremos una deuda de por vida. Tercero, regreso algo inquieto por la “anemia doctrinal” en algunas iglesias locales. La fuerte presencia de otros grupos, al parecer, no dados a la sana convivencia, el consumo acrítico de ciertos programas y lecturas, y, de pronto, el descuido de la formación discipular, termina teniendo sus impactos. Cuarto, fue un gozo compartir con los creyentes la urgencia de seguir anunciando el evangelio pero, al mismo tiempo, de asumir la necesaria demostración del poder de Dios en medio de las situaciones concretas de su contexto. Finalmente, la educación teológica tiene que estar al servicio de la vida y debe ser para todos, sin distingo de edades, condiciones sociales, económicas y académicas. ¡Necesitamos una educación teológica al servicio de la misión, y un cumpliendo de la misión con reflexión, piedad y compromiso! ¡Dios nos ayude!

El año que viene, 2016, la asamblea nacional anual de la CNBV, será en Guanare. Ellos se preparan con emoción y expectativa. ¡Quién sabe si algo de temor! Quiero animar al pueblo bautista venezolanos hacer arreglos para asistir y disfrutar del compañerismo, la rendición de cuentas, las celebraciones y la toma de decisiones de la organización. Les cuento que en San Nicolás están preparando “La ruta de los bautistas…”, un recorrido narrado en los lugares donde se inició la obra bautista en el país. Los jóvenes organizan movilizaciones de calle por la paz de la nación. Habrá otras actividades. No es fácil asumir estos eventos. Dios ayude a los hermanos. Oremos, promovamos y apoyemos. ¡Nos vemos en Portuguesa!

 

RJSP

Semillero 20.20

En los últimos años, las sociedades han experimentado camb...

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